Reflexión
sobre el anuncio de las consagraciones episcopales.
Queridos
amigos,
Desde que fue
publicada la entrevista del Padre Pagliarani del 2 de Febrero en donde anunció oficialmente la decisión de la Fraternidad de consagrar nuevos obispos he
querido compartir con ustedes esta reflexión.
Después de
esa entrevista hubo una mesa redonda en Francia en donde el mismo Padre,
superior general, contestó varias preguntas que los jovenes tradicionalistas le
formularon al respecto.
Allí volví a
encontrar lo que quiero exponerles a continuación.
Pienso que es
nuestro deber reflexionar sobre acontecimientos tan trascendentes desde la
óptica de nuestro querido Padre Basilio. Es evidente que a la fecha, si el
padre estuviera vivo, habría hablado del tema, y si mi observación no es
errónea puedo imaginar el fuego que saldría de sus ojos y su boca al señalar lo
siguiente.
En la
pregunta número 7 de la entrevista le cuestionan en virtud de que se puede
justificar una misión de la Fraternidad respecto de las almas.
El padre
Pagliarani contesta que es una cuestión de caridad.
Es extenso de
explicar y no cuento con el tiempo, pero en resumen este error de la
Fraternidad viene de atrás:
Ellos mismos
consideran que no tienen mandato apostólico, por qué? Porque la Roma apóstata
suprimió a la Fraternidad. Y por qué consideran que las sanciones de Roma
apóstata son válidas? Porque creen que si denuncian la ilegitimidad de esa Roma
se acaba la visibilidad de la Iglesia.
Ese es el
gran error de la Fraternidad, esa fue la primera y principal razón por la que
el padre Basilio comenzó a ser perseguido en los años 90.
Pero el punto
que me permito mostrar aquí es específicamente este de ver las consagraciones
como un deber de caridad.
En la mesa
redonda celebrada el 7 de febrero con los jovenes en Francia, en la respuesta a
la pregunta número 5, referente al estado de necesidad, el padre Pagliarani
contestó:
“… tenemos un
deber de caridad: hacer todo lo que esté en nuestra mano… para salvar las
almas.”
Esta es la
doctrina que debemos tener en cuenta respecto de este asunto:
El obrar de
la Fraternidad está justificado por un estado de necesidad de la Iglesia. En
resumidas cuentas la crisis de Fe desencadenada por la jerarquía causa la
necesidad de que un organismo como la Fraternidad que cuenta con el sacerdocio
real de Nuestro Señor pueda ejercer su apostolado sin aprobación de esa misma
jerarquía. La razón es que la Iglesia suple la jurisdicción que los usurpadores
del poder le niegan a la Fraternidad.
Esta
suplencia de jurisdicción por su solo nombre deja claro que es un asunto
jurídico y de hecho está enunciada en el canon 209 del código de derecho
canónico. Por lo tanto es un tema de derecho, es jurídico.
Santo Tomas
enseña que el derecho es algo que atañe a la justicia, no a la caridad.
“Ius est
obiectum iustitiae.”
(“El derecho
es el objeto de la justicia.”)
Suma de
Teología II-II, q.57, a.1
Por lo tanto
es un error y es grave que la Fraternidad considere que su deber de conservar
la tradición sea un deber de caridad.
No, no es un
deber de caridad. Es un deber de justicia y las cuentas que se rinden a Dios
por un deber de justicia son muy distintas de las que se rinden por deber de
caridad.
Los deberes
de caridad son por ejemplo las obras de misericordia. En cambio ejemplos de
deberes de justicia son los mandamientos. Sobran las explicaciones para ver que
unos y otros son deberes de muy distinta indole.
El problema
con estos errores sutiles es que se tragan fácilmente como las bacterias y
cuando se manifiesta la infección, ya el mal esta fatalmente avanzado.
Recuerdo
cuando el padre Basilio comenzó a ser perseguido en los años 90. Los superiores
de la Fraternidad solían decir a quien se interesaba por las tesis del padre
Meramo: “Y que mas da si el Papa es o no legítimo. En la práctica la situación
no cambia. Usted no tiene porque estudiar esos temas. Obedezca simplemente que
la fraternidad se encargará de estudiarlos y la Providencia se encargará de
restablecer el orden en la Iglesia”.
Pues la
Providencia actúa a través de las causas segundas y si estas no cooperan, la
Providencia permite desastres.
Han pasado
tres décadas desde entonces y la Fraternidad no ha presentado una refutación
seria contra las tesis del Padre Basilio Meramo. Pero el desastre si es
evidente, una Fraternidad fracturada. Un obispo muerto en la expulsión. Focos
de resistencia sin solidez suficiente y un Thucismo que crece como infección
por haber tragado las bacterias de los años 90 que nuestro Padre muy a tiempo
denunció.
Las
consagraciones episcopales claro que son algo bueno porque garantizan la
sucesión del sacerdocio, los sacramentos válidamente administrados y el
apostolado para tantos tradicionalistas que aun quedamos dispersos por el
mundo.
Pero el
pequeño detalle de que la Fraternidad vea su misión como una obra de puro
apostolado y no como una obligación en justicia de confesar la Fe públicamente
denunciando el error y enfrentando a los usurpadores, es un cultivo de
bacterias que degenerará a la larga en una peor infección que la que
actualmente tiene amenazada la obra de Monseñor Lefebvre.
Tratemos de
mirar a través de las enseñanzas del padre Basilio. Ahora que carecemos de su
presencia, no por eso carecemos de su luz.
Carlos
Alfonso Pinzon Sanchez
Austin,
Texas
Marzo
24 de 2026
No hay comentarios:
Publicar un comentario